Se puede usar el proceso HPP para el tratamiento de productos sólidos, pastosos y líquidos. Se empacan los productos en láminas o envases de plástico y se los meten un un depósito donde se aplica presión alta.

La ventaja de este método es que se pueden conservar los productos en su embalaje final cumpliendo así con los requerimientos de higiene más altos. Se pueden distribuir los productos sin otro tratamiento más.

 

En caso de tratamiento a alta presión en un embalaje intermedio se llevan a cabo los pasos subsiguientes (p. ej. porcionamiento, envasado) bajo condiciones asépticas.

Se pone el producto embalado en un depósito de alta presión. Se llena el depósito con un fluido apropiado (agua, frecuentemente). Se cierra el depósito y se aplica la presión de tratamiento necesaria, generalmente alrededor de 6.000 bar. El fluido transfiere la presión de forma isostática al producto. La presión es aplicada durante un tiempo exactamente definido (en general, unos minutos). El tratamiento a presión isostática garantiza el procesamiento uniforme, independiente de tamaño, estructura y posición del producto en el depósito. Además se garantiza que el producto no será deformado permanentemente. Una vez transcurrido el tiempo de tratamiento se despresuriza el depósito, se lo abre y se retira el producto. El tratamiento a alta presión puede ser llevado a cabo a temperatura ambiente, o se condicionan el depósito, el producto y el fluido a temperaturas entre -10 y 95 °C.